¡Por fin llegó el Carnaval!!! Como en años anteriores, en el mes de febrero no podía faltar la visita de una mocita muy especial: La Patarrona. Ya estábamos todos impacientes por volver a verla y descubrir sus divertidos mensajes. Por ello, decoramos nuestro porche para recibirla como bien se merece: banderines medievales, un vistoso telón con letras atractivas y un precioso y cómodo trono en el que descansar sus cuatro patas durante toda una semana de fiesta pagana.

     Seguramente antes de sentarse en el trono, recorrió rápidamente nuestro cole sin que nadie la viera (pues teniendo tantas patas debe ser muy veloz) y se impregnó del espíritu medieval que se respira este curso por todas las estancias del Centro. Por ello, nuestra amiga hizo que los 4 mensajes que colgaban de sus 4 patas contuvieran mandatos o instrucciones muy relacionados con la Edad Media. Así pues, dichos mensajes nos indicaban muy graciosamente cómo teníamos que venir disfrazados al día siguiente: el martes ordenó que nuestros zapatos zapatillas serían; el miércoles mandó venir ataviado con una bata; el jueves como si nos fuéramos a la cama dijo que echáramos mano del pijama. Y, finalmente, el viernes era obligado venir disfrazado de caballeros, de princesas, de plebeyos, de dragones, de brujas, magos o incluso de campesinos... pues como ella siempre dice "Quien no venga ambientado si duda volverá tatuado", y eso mismo es lo que le ocurrío a más de uno que no le hizo caso: se llevó de regalo una verruga en su nariz pintada pues, como ya sabemos, ¡La Patarrona no es cosa vana!.

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